FOUR BROOMS (CUATRO ESCOBAS)

Texto: Rosa Lleó

INAUGURACIÓN: SÁBADO 17 DE OCTUBRE A LAS 12 H.

Faltaban pocas horas para la inauguración y andaban un poco nerviosas. Habían trabajado mucho y querían ver los resultados. Ahora solo tocaba esperar… Las cosas salvajes –Wild things, como las había calificado la teórica Judy Atfield en su libro The Material Culture of Everyday Life– no solían ponerse nerviosas, simplemente eran. Siempre habían pertenecido al mundo de nuestra cultura material con minúsculas. Lo diario, lo ordinario y lo que pasa desapercibido. Objetos que no han sido firmados por nadie. Todos ellos habían hecho un largo viaje para llegar hasta aquí desde China. En la época antigua, algunos de sus antepasados habían participado en la llamada “Ruta de la seda” por tierra, que se quedó obsoleta cuando el transporte marítimo y aéreo se hizo común. Ahora, algunos de ellos decían que habían realizado un camino similar, la ruta marítima por el Indico y el Canal de Suez se había vuelto demasiado peligrosa y lenta. Habían pasado muchas horas esperando a ser. En containers, en cajas, en almacenes, hasta que por fin, habían llegado a la ver la luz en las tiendas de Europa.

 

¿Y ahora, qué había sido de ellas? Los artistas visuales Llobet & Pons les habían hecho un détournement, un gesto que las había hecho pasar a formar parte de la sección de escultura. Unas habían llegado a ser útiles, otras no, pero les daba igual, porque habían acogido el mundo del arte con cierto interés, y la remota esperanza de acabar en la casa de algún coleccionista valoradas por miles de euros. Desde principios de siglo, con la invención del ready-made, el arte conceptual les había acogido con los brazos abiertos. Habían aprendido que debían saber hablar bien de lo que eran. Sus antecesores habían leído sobre antropología y cultura material, y les habían situado en el punto de mira de la historia. La historia de la cotidianidad, aquella que habla de las estructuras del trabajo, de la domesticidad, del juego, de la educación o del cuerpo y que no figura en los grandes relatos, pero que permite acceder a un material de importante valor para entender una determinada época. Habían desbancado al mundo elitista del diseño y se habían convertido en algo mucho más cool, de la mano de los llamados Cultural Studies en el Reino Unido. Cuanto más simple era una cosa más atención recibía y más libros se escribían de su uso, simbología, poética ¡e incluso de su geopolítica!

 

Últimamente se oía hablar, en los países del norte de Europa, de la OOO (Object Oriented Ontology), una escuela de pensamiento que no privilegia lo humano de lo que no lo es. Los objetos existen independientemente de la percepción humana. Estaban de moda, no podían fallar, aunque les diera un poco de miedo todo aquello de la sociedad postindustrial, de la realidad virtual más allá del objeto, de la cultura inmaterial… Pero de todas maneras, sabían que en el mundo del arte, más que en la academia, estarían a salvo. El fetichismo y el culto al objeto seguían más vivos que nunca, los galeristas todavía no estaban preparados para “vender aire” y los coleccionistas querían llevarse algo a casa la mayoría de las veces. Así que respiraron hondo, abrieron la primera botella de cava y brindaron junto con los artistas.

 

 

Wild thing, you make my heart sing
You make everything groovy, wild thing
Wild thing, I think I love you
But I wanna know for sure
Come on and hold me tight
I love you